Un legado de Esperanza
- amor que sana
- Jan 22, 2025
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Updated: May 19
25 DE ENERO, 55 ANIVERSARIO DE LA CANONIZACIÓN DE SANTA MARÍA SOLEDAD TORRES ACOSTA
La Iglesia inició el pasado 24 de diciembre un Año Jubilar, que se extenderá a lo largo del 2025. Es un año especial, bajo el signo de la esperanza, “Peregrinos de esperanza” es su lema. El Papa Francisco desea que este Año Santo pueda ser para todos ocasión de un encuentro vivo y personal con el Señor Jesús, “Puerta de salvación” (Cfr. Jn 10,17). En este contexto eclesial, celebramos este año el 25 de enero la conversión de san Pablo que, de Saulo de Tarso perseguidor de cristianos, pasó a ser Pablo, apóstol de Jesucristo (Cfr. Hech 9,1-31) y que para nosotras Siervas de María supone una fecha especial, al conmemorar el 55 aniversario de la canonización de nuestra fundadora, Santa María Soledad Torres Acosta, es decir, fue oficialmente inscrita en el catálogo de los santos de la Iglesia católica, porque está para siempre y totalmente unida a Cristo resucitado, participando de su gloria.

La Palabra de Dios nos exhorta: “Sed santos, porque yo, el Señor, soy santo”( Lv11,44-45; Cfr. Mt.5,48). La vida de Dios que se nos da en el Bautismo es una realidad que está llamada a crecer hasta alcanzar la madurez de la plenitud de Cristo, es decir la santidad. Santa María Soledad cultivó la gracia de su bautismo, floreciendo en ella una vida de servicio abnegado y alegre a los enfermos. Se destacó por su humildad y su caridad. Su vida es modelo para todos, a la vez que una invitación a poder realizar uno de los signos de esperanza que el Papa Francisco sugiere para este año Jubilar:

“Que se ofrezcan signos de esperanza a los que están en sus casas o en los hospitales. Que sus sufrimientos puedan ser aliviados con la cercanía de las personas que los visitan y el afecto que reciben”. Santa María Soledad escuchó en su interior las palabras de Jesús que dicen: “Estuve enfermo y me visitaste”, de modo que toda su vida la dedicó al servicio esmerado y gratuito a los enfermos y esto mismo nos dejó como preciosa herencia a sus Hijas, las Siervas de María, con la esperanza cierta de poder oír de los labios del Señor la bendición prometida “Venid, benditos de mi Padre a heredar el Reino… porque estaba enfermo y me visitasteis” (Mt25,36).

El servicio esmerado y gratuito a los enfermos, preferentemente en su domicilio familiar, que Santa María Soledad ejercitó y enseñó a sus Hijas, es una alternativa a la deshumanización que frecuentemente campea en los centros sanitarios, pues valora la riqueza profunda de toda persona y resalta su individualidad y su libertad, al cobijo de su propia casa, lugar de sus afecto y costumbres. Su estilo afectuoso y cálido en el trato con los enfermos, puede inspirar tanto al sanitario en su trabajo hospitalario, como a la persona no profesional que se encuentra con la realidad de la enfermedad, que de forma imprevista, afecta a algún familiar o conocido. La figura de Santa María Soledad, nos impulsa a pasar haciendo el bien a todos, sobre todo a los enfermos, y no pensemos que su invitación sea a hacer cosas difíciles, no. Los gestos propuestos por el Papa Francisco nos pueden iluminar: “que cada uno sea capaz de dar aunque sea una sonrisa, un gesto de amistad, una mirada fraterna, una escucha sincera, un servicio gratuito, sabiendo que, en el Espíritu de Jesús, esto puede convertirse en una semilla fecunda de esperanza para quien lo recibe”.
Como religiosas continuadoras del espíritu de Santa María Soledad, queremos ofrecer un servicio generoso a los más necesitados y vulnerables, ser una presencia discreta y eficaz, una memoria viva de Jesús, que manifestó su predilección por los enfermos y pasó haciendo el bien y curando toda dolencia.
Madre Soledad Francisco S. de M.
Spes non confundit. Bula de convocación del jubileo ordinario 2025, n.11.
Cfr. Ibi.18




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