¿Qué ofrece la vida consagrada a la sociedad de hoy?
- Sor Soledad Francisco
- Feb 1, 2025
- 2 min read
Updated: May 19
La Jornada Mundial de la Vida Consagrada fue instituida por el Papa San Juan Pablo II. Su objetivo es ayudar a toda la Iglesia, a valorar cada vez más el testimonio de quienes han elegido seguir a Cristo de cerca y dedicar su vida a Él. El lema de la Jornada de la VC de este Año Jubilar es:
“Peregrinos y sembradores de esperanza”
Si observamos el mundo a nuestro alrededor, dependiendo de dónde nos situemos, podremos acceder a realidades diferentes. En el contexto del mundo actual, nos encontramos con hombres que se creen poderosos y que desean expansión, aunque sea utilizando la fuerza, creando guerras, sufrimiento, destrucción… En esos ámbitos, las personas consagradas ofrecen apoyo, alivio, compasión y ayuda.
En otras zonas pobres del planeta donde sus gentes sufren la miseria, allí los consagrados están tratando de ayudar a superar la pobreza en todos los ámbitos, la pobreza material y la pobreza espiritual, construyendo escuelas, dispensarios… llevando la alegría del evangelio a sus gentes.
En las zonas que podríamos considerar “desarrolladas”, del primer mundo, también encontramos consagrados al servicio de los más necesitados (enfermos, inmigrantes…)
A partir de estas pinceladas podemos decir que la Vida Consagrada, nacida del encuentro apasionado con Jesucristo, es peregrina juntamente con toda la Iglesia, que se encuentra en proceso sinodal, que desea avanzar y caminar como Pueblo de Dios unido, y es sembradora de esperanza, ya que su esperanza se fundamenta en Dios.

Para decirlo en pocas palabras, pero con densidad y hondura, pienso que la misión de la Vida Consagrada es hacer presente a Jesús, con las actitudes que san Francisco de Asís resumió en su conocida oración:
Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.
Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.
Porque es:
Dando, que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna.
(SAN FRANCISCO DE ASÍS)
Sor Soledad Francisco S. de M.




Comments