El Ayuno y la Salud Integral
- Padre Diego de la Texera

- Mar 14, 2025
- 4 min read
Updated: Jun 7
Cuando uno descubre que Dios es padre, la vida se transforma; y cuando uno conoce que él nos cuida, la alegría llega al corazón. Es importante no ignorar que Dios nos protege en todo lo que somos, que él atiende nuestro cuerpo y nuestra alma. Esto se llama cuidado paternal o providencia. En este contexto consideramos la práctica del ayuno. El ayuno es una oportunidad de corroborar cómo lo que nos une a Dios espiritualmente tiene unas repercusiones muy positivas sobre nuestra parte corporal y sobre toda nuestra vida.
«Mens sana in corpore sano» es una frase en latín que significa «mente sana en un cuerpo sano». Sugiere que para tener una mente y un espíritu saludables es importante cuidar también del cuerpo, dejando ver la conexión entre el bienestar físico y el espiritual. Es un principio fundamental para que conozcamos lo importante de la salud integral.
La relación entre la espiritualidad y la salud integral es un tema de interés tanto en la religión como en la ciencia. La idea es que el bienestar espiritual puede influir positivamente en la salud física y mental. Por esto abordaremos una posible eficacia del ayuno espiritual para conseguir de la vida una salud más estable.
En la Sagrada Escritura, hay varios versículos que apuntan a la importancia de la espiritualidad sobre la salud física. Por ejemplo, Proverbios 17:22 reza: «El corazón jubiloso es buen remedio, pero el espíritu acongojado diseca los huesos». Este versículo destaca cómo el estado emocional y espiritual influye en la salud física.
Ejemplo en la vida de los santos
San Agustín resalta la necesidad de equilibrio entre cuerpo y alma. De su vida se puede aprender que la verdadera salud no es sólo física, sino también espiritual, lo que significa vivir en armonía con Dios. De esto se entiende que la virtud y la vida moralmente buena fortalecen tanto el alma como el bienestar del cuerpo. Y lo más importante es que la gracia de Dios es esencial para alcanzar el equilibrio entre todo lo que nosotros somos.
La vida de santos como San Francisco de Asís o Santa Teresa de Calcuta muestra cómo su profunda espiritualidad y su fe les permitieron seguir adelante a pesar de las grandes adversidades, e incluso se mantuvieron saludables física y mentalmente, sirviendo como ejemplos de cómo la espiritualidad puede sustentar la salud.

¿Qué sugiere la ciencia médica?
Estudios en psicología y medicina han encontrado que prácticas espirituales como la meditación, la oración y la pertenencia a comunidades religiosas pueden reducir el estrés, mejorar la salud mental y fortalecer el sistema inmunológico.
Testimonios y casos prácticos
Muchas personas reportan que su fe y prácticas espirituales les han ayudado a superar enfermedades, enfrentar momentos difíciles y mantener una actitud positiva.
Hace unos años pude conversar con un monje del monasterio benedictino de Leyre en España, que observa el ayuno como una disciplina de su regla espiritual. Yo le comentaba que con lo del famoso ayuno intermitente las personas parecían haber caído en cuenta de los beneficios del ayuno para la salud, convirtiéndose en defensores de su conveniencia para el cuerpo.
Algunos de los beneficios incluyen, una disminución de la confusión mental y una mayor claridad en el pensamiento; la capacidad de concentrarse mejor en las tareas, así como una mayor productividad; niveles constantes de azúcar en sangre con menos altibajos a lo largo del día; y, por último, y probablemente lo más importante para muchos de los que siguen estas dietas especiales, una mayor pérdida de peso.
Lo que me comentó el monje fue que al menos a él le hacía sentirse más humilde, tener más control de la ira y la frustración y tener más paciencia con los demás. Eso es un gran beneficio.
Naturaleza espiritual del ayuno
Si le preguntáramos a Dios, él desea que hagamos el ayuno para acercarnos más a él. No como algo para obtener salud física, sino para comprender y estar abiertos a su voluntad, para humillarnos y arrepentirnos de nuestros pecados.
Mencionemos la parábola de Lucas capítulo 18. Ahí aparece un fariseo que ora a Dios jactándose de su ayuno, atribuyéndose el mérito y creyendo que era su propia justicia. El otro personaje, el publicano, no alardea, sino que se golpea el pecho y suplicaba perdón por sus pecados con verdadero arrepentimiento. Esa actitud es la que aprueba y fomenta Jesús cuando dice que el publicano salió justificado y el otro no.
El ayuno debe ser practicado para cultivar nuestra dependencia de Dios, que es la fuente primordial de la vida. Al abstenerse prudentemente de los alimentos físicos, el cristiano corrobora que: ‘no sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’ (Mateo 4,4).
Conclusión
Entonces, para finalizar, ¿está fuera de lugar que un cristiano ayune por sus beneficios para la salud? No. Los beneficios para la salud del ayuno son muchos, han sido registrados y están documentados, pero recordemos que el fin principal del ayuno es hacer la voluntad de Dios, fortaleciéndonos en la capacidad de vivir principalmente de lo que agrada al Señor.
Mientras tanto, es fundamental reconocer que el ayuno puede subrayar la importancia de un enfoque integral para la salud, donde el cuerpo, la mente y el espíritu se nutren mutuamente.
El artículo fue escrito por el Padre Diego de la Texera. Para conocer más del Padre, visítalo en su página en Facebook.





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