Hospital de Dolores en Lanzarote: Fe, Salud y Comunidad
- amor que sana
- Jun 12, 2025
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Updated: May 15
Medicina precaria en el siglo XIX
A principios del siglo XIX, Lanzarote apenas contaba con un médico y nueve barberos sangradores para atender a toda la población. La salud de los habitantes dependía, en gran medida, de la medicina popular y de personas sin formación académica reconocida.
A mediados de siglo, comenzó a crecer lentamente el número de profesionales de la salud. Se habilitó una vivienda particular como segundo hospital de la isla, dedicado a San Rafael. Sin embargo, este centro no se consolidó y hubo que esperar la creación del Hospital de Dolores en Lanzarote. Aun así, la presencia de médicos acreditados era escasa, y no se registran enfermeros ni practicantes en esa época.
Arrecife: La necesidad de una solución sanitaria
En la ciudad de Arrecife, hacia finales del siglo XIX, apenas se contaba con dos médicos. La oferta privada era insuficiente para reducir las altas tasas de mortalidad. Fue en este contexto que surgió la figura clave del sacerdote don Manuel Miranda Naranjo.
Llegado en junio de 1873 desde Tetir, Fuerteventura, don Manuel se convirtió en un pilar de la comunidad. En medio de la llamada «crisis de la barrilla», cuando muchos habitantes sufrían hambre, se dedicó a ayudar a los más necesitados.
El impulso de un hospital desde la comunidad
El 19 de mayo de 1869, el diputado Elías Martinón solicitó ante la Diputación Provincial la creación de un hospital en Arrecife. El Ayuntamiento debía coordinar con los demás municipios de la isla para conocer cuánto podía aportar cada uno al mantenimiento de dicho centro.
El 30 de junio de 1896, con autorización del alcalde Rafael Ramírez Vega, don Manuel convocó a los 100 vecinos más influyentes de Arrecife. Solo 26 acudieron, pero bastaron para exponer su visión: una casa de beneficencia y enseñanza a cargo de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Posteriormente, se acordó que serían las Siervas de María Ministras de los Enfermos quienes asumirían la obra.

Las Siervas de María: Enfermeras de cuerpo y alma
Esta congregación, fundada por Santa María Soledad (Bibiana Antonia Manuela Torres Acosta), se dedicaba al cuidado de enfermos, dirección de hospitales y enseñanza. Fue canonizada en 1970 por el Papa Pablo VI.
En 1900, don Manuel escribió a la Superiora General en Madrid solicitando cinco religiosas para la fundación. Ellas se trasladarían desde Madrid hasta Lanzarote, cubriendo sus pasajes, y gestionarían su manutención mediante suscripciones.
El 22 de junio de 1902, sor Paulina Arteta y sus compañeras llegaron al Puerto del Arrecife a bordo del vapor “Milán Carrasco”, siendo recibidas con entusiasmo popular. Fundaron la Casa y Escuela en la plaza de Las Palmas.
Expansión del hospital y desafíos
En 1913, el Cabildo Insular asumió la gestión del Hospital de Dolores. Dado que el espacio era insuficiente, se compró un terreno para ampliarlo. A pesar de los avances, en 1910 aún no había practicantes ni enfermeros, y solo se contaba con dos pequeñas salas.
El hospital era sostenido con escasos recursos. En 1916, el Cabildo acordó pagar los sueldos atrasados de las Siervas de María, encargadas del cuidado de los enfermos.
Retiro de las Siervas de María
Una reforma en la Congregación obligó a suspender la enseñanza. Poco después, sor María falleció de tuberculosis tras años de contacto directo con enfermos. La congregación decidió regresar a Las Palmas de Gran Canaria, dejando un vacío en Arrecife.
Su partida fue dolorosa para la comunidad. Antes de marcharse, entregaron sus sábanas para hacer vendas y ofrecieron sus colchones a los más pobres.
Una nueva congregación: Amantes de Jesús e Hijas de María Inmaculada
En 1915, llegaron cuatro nuevas religiosas para continuar la obra. Se encargaron del Hospital de Dolores, del cuidado domiciliario de los enfermos y de la enseñanza, siguiendo los pasos de sus antecesoras.
Sin embargo, las condiciones seguían siendo duras. No existían antibióticos ni sulfas, y la estructura sanitaria era deficiente. La medicina popular y el curanderismo seguían dominando en la isla.
Hospital de Dolores en Lanzarote es un Testimonio
La historia del Hospital de Dolores en Lanzarote es un testimonio de solidaridad, fe y compromiso social. Gracias a figuras como don Manuel Miranda Naranjo y las Siervas de María, se sentaron las bases de la atención sanitaria organizada en la isla, en una época marcada por la escasez, la pobreza y la necesidad.




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