Capacidad y sensibilidad para proveer servicios de salud a los pacientes
- Dra. Milagros Reyes Mora, MD
- Sep 22, 2024
- 3 min read
Updated: Jun 6
Los profesionales de la salud y todo tipo de cuidadores (médicos, enfermeras, auxiliares y aliados de la salud, trabajadores sociales, psicólogos, voluntarios, etc.) comprendemos la necesidad de cuidar integralmente el árbol de la salud.
En el campo de la salud, más que en otros campos, el dolor, la angustia, el sufrimiento, la confusión, los conflictos, nos exponen a veces a preguntas exigentes y urgentes, que ponen a prueba nuestra sensibilidad y empatía para con los enfermos. En ocasiones, somos más sensibles para responder a preguntas relacionadas con los síntomas físicos que a las relacionadas con los sentimientos y sufrimientos de los pacientes. Ocasionalmente somos poco responsables y no ayudamos en el proceso de sanación.
En algunos casos, la respuesta de un NO SE resulta valiosa para nosotros al ser honestos y reconocer los propios límites, lo que generalmente ayuda a ganar la confianza del paciente.
Es un tema muy amplio que incluye la capacidad de ser sensibles en varios aspectos como el cultural, el ético y el moral, entre otros.
Debemos definir qué es un cuidador de pacientes, ya que hay otros cuidadores, como los cuidadores de niños. El cuidador es la persona que asiste y acompaña a otra persona que necesita ayuda para cuidar de sí misma, en este caso, los enfermos.
La atención culturalmente sensible es un enfoque de la prestación de servicios de salud, que reconoce y respeta el contexto cultural único de cada paciente, es decir, debemos reconocer el impacto de la cultura en los valores, creencias, costumbres y estilo de vida de las personas.
Para tener la capacidad de ser sensibles es primordial hacerse una autoevaluación porque servimos y cuidamos según lo que somos; es decir, como personas íntegras, física y emocionalmente estables, es de vital importancia tener conciencia de nuestro ánimo, de nuestros pensamientos, de nuestras emociones, de nuestro humor, de nuestras vivencias en todos los sentidos.
Para tocar una vida que está abierta por el dolor o el sufrimiento de una enfermedad, tenemos que vernos nosotros mismos, pues antes de quitar la paja del ojo del vecino debemos vernos para quitar la paja del ojo nuestro.
Para ser sensibles hay que estar bien física y emocionalmente para poder transmitir:
Calma; Confianza; Alegría; Paz; Claridad.
Presentamos algunas características, cualidades o aptitudes que como proveedores, cuidadores o acompañantes de la salud y bienestar de los pacientes podemos y debemos practicar:
La ternura, al igual que la sonrisa, debe ser auténtica. La cordialidad en el saludo o en el abrazo también debe ser auténtica; estas cualidades se cultivan en el interior de nosotros y, si las compartimos generosamente, ayudan a reanimar el vivir y el gozo en la enfermedad.
Todos necesitamos ser amados con ternura, principalmente los niños y los enfermos para ayudarles a superar los miedos y cambiar el temor por el amor. Con solo sonreír se acortan las distancias que solemos guardar desde la autoridad miedosa, la inseguridad y rigidez de la sociedad.
Ayudar al enfermo a derribar los miedos infundidos en todos los ambientes de la salud, algunas veces con beneficios para alguien. Como proveedores, cuidadores acompañantes de los servicios de salud, hay que ser honestos y tener la sabiduría de actuar con la verdad.
Si somos sensibles, podemos ofrecer confianza a los pacientes para suplir la carencia de esperanza y la falta de ánimo, para transmitirles vitalidad y ayudarles a encontrar salidas y sentido a sus vidas después de tanto sufrimiento y noches oscuras por la enfermedad. Es algo fuerte, pero real, los cuidadores y dispensadores de servicios de salud nos merecemos y ganamos la confianza al superar las tentaciones de hacer negocio con la salud.
Es importante cuidar la autoestima; así, la aceptación de sí mismo nos hace sentir saludables para poder contagiar a otros la serenidad y la confianza que necesitan.

Hay que ser genuino, no ser superficial con los pacientes que nos abren su corazón, manifestándonos sus dolores y vivencias, pues ellos nos están dando el poder de rescatarlos y ayudarles a sanar al reafirmar su autoestima. Al hacernos sensibles, tenemos la apertura para acoger la diversidad, pues esto revaloriza la aceptación de las personas enfermas que buscan ayuda y, al ser aceptadas, fluye la comprensión que se convierte en bendición, que es medicina para sanar la angustia que padecen.
Si somos sensibles, somos alegres y el buen humor alivia el peso de las enfermedades.
Resumen: Para ser sensibles hay que consolar de forma saludable; lo podemos recordar con las 7 C:
Saber comunicar---------dejar espacio, escuchar, respetar los silencios.
Compañía——contacto físico y emocional.
Comprensión—–comprender mis habilidades y carencias para aliviar al otro.
Confianza—–Apostar por la vida cuando tropiezo con lo que parece insalvable.
Compasión——-Sostener a quien se resiste a soltar y seguir.
Conformidad—–discernir lo que inevitablemente hay que aceptar.
Crecimiento——Reciclar de lo comprendido lo útil para reconstruir.
Finalmente: Sirve a todos sin servirte de nada para dar cuidado gozosamente en el campo de la salud.
Dra. Milagros Reyes Mora, MD




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