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Un Nuevo Comienzo

  • Writer: amor que sana
    amor que sana
  • Feb 22, 2025
  • 2 min read

Updated: May 19

El pasado 15 de febrero de 2025, el Santuario Nuestra Señora del Carmen, en San Lorenzo, fue el escenario de un acontecimiento especial: el inicio del Grupo de Jóvenes Misionero Siervas de María.


Esta nueva etapa comenzó con una profunda reflexión y oración, dirigida por miembros de los Talleres de Oración y Vida, donde tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre nuestro llamado único como hijos amados de Dios. Fue un momento de introspección en el que sentimos el llamado a compartir este amor con todos los hombres, llevando la luz de Dios a aquellos que más lo necesitan.



La jornada continuó con la celebración de la Eucaristía, un verdadero banquete celestial, presidida por el párroco del santuario, Padre Jonathan Villegas. Durante el ofertorio, los jóvenes presentaron un símbolo muy especial: unos corazones que representaban su compromiso y el deseo de vivir el amor y la misericordia de Dios, llevando este mensaje a cada rincón de sus vidas.


Este momento de consagración fue un acto profundamente significativo, donde cada uno de los jóvenes depositó su compromiso a los pies de la Virgen del Carmen, expresando su deseo de vivir como misioneros bajo la espiritualidad de las Siervas de María, ministras de los enfermos.


Antes de concluir la Eucaristía, los jóvenes realizaron su compromiso formal, reafirmando su deseo de ser instrumentos de paz y amor en el mundo, siguiendo el ejemplo de María y su misión. Fue un momento lleno de emoción y entrega, con un profundo sentido de fe y vocación.


Tras la Misa, compartimos un almuerzo fraterno, donde los miembros del grupo pudieron estrechar lazos y fortalecer el espíritu de comunidad. Posteriormente, nos dirigimos a la gruta de la Virgen, un lugar lleno de historia y devoción, donde pudimos conocer más sobre su vida y su misión, y poner a sus pies el grupo misionero, pidiendo su intercesión y protección.


Agradecemos a Dios por inspirar en los jóvenes el deseo de seguir adelante en esta hermosa misión, bajo la protección y el carisma de las Siervas de María. Confiamos en que este grupo misionero sea un faro de esperanza y amor, llevando la misericordia de Dios a cada rincón del mundo.


Asimismo, que la Virgen de la Salud continúe guiando nuestros pasos y bendiga a todos los que se unen a esta hermosa misión.


Sor Ingrid Marie Alicea, S. de M.

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