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Retiro juvenil en Lourdes: Fe y esperanza rumbo a Pascua

  • Writer: amor que sana
    amor que sana
  • Apr 7, 2025
  • 2 min read

Updated: May 19

Con María, rumbo a la Pascua

En el marco del Año Jubilar de la Esperanza y del Santuario Gruta de Lourdes en Trujillo Alto, donde se celebran los 100 años de la Gruta y los 97 años del Vía Crucis monumental (el primero en Puerto Rico, inaugurado en 1928), el grupo Jóvenes Misioneros Siervas de María Ministras de los Enfermos vivió un retiro espiritual lleno de fe, reflexión y profundo encuentro con Dios de la mano de María.


La jornada comenzó con un espacio de introspección bajo el lema: ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué necesito para llegar? Guiados por la gracia del Espíritu Santo, los jóvenes reflexionaron sobre su vida, su misión y los pasos necesarios para seguir creciendo como discípulos y servidores, fieles al carisma de las Siervas de María.


Bajo el tema Rumbo a la Pascua, sor Judelka Díaz S. de M. dirigió la meditación sobre el amor del Padre, inspirada en la parábola del hijo pródigo. Cada uno pudo experimentar la misericordia divina, sintiéndose acogido y renovado por ese abrazo eterno que nunca deja de esperar.



Posteriormente, tras una merienda necesaria y en un ambiente de recogimiento, rezamos frente a la Gruta de la Corona de los Dolores de la Virgen, dirigida por Maribel Rivera y Yomaris Rodríguez, devoción característica de las Siervas de María, legado espiritual transmitido por Santa María Soledad. Entre oraciones, cantos y silencios, pusimos a los pies de María los sufrimientos del mundo, especialmente los de los enfermos y quienes los cuidan. Con gozo, participamos en la Eucaristía junto a la comunidad del Santuario Mariano.


Luego, junto con la comunidad de fieles, celebramos la Eucaristía dominical. Para nuestra sorpresa, encontramos el retablo del altar dentro de una pintura que ilustra la Bienaventuranza de los Santos, y vimos a nuestra santa madre fundadora, lo que es un claro signo de que su presencia sigue viva entre nosotros, animando nuestra misión con ternura y fidelidad. A continuación, rezamos lo propio para ganar la indulgencia jubilar.


Para concluir, recorrimos con devoción el Vía Crucis monumental, una joya histórica y espiritual del santuario, reconocido como el primero de Puerto Rico. Cada estación se vivió como un paso más en nuestra unión con el Cristo sufriente y como una invitación a seguir sus huellas con valentía.


Agradecemos de corazón al monseñor Fernando Felices, párroco del santuario, y a todo su equipo de ujieres, quienes nos recibieron con una calidez entrañable y nos acompañaron con espíritu paternal y acogedor durante toda la jornada.


Este retiro no solo fue un momento de descanso espiritual, sino también una renovación de nuestro compromiso misionero, recordándonos que donde hay amor, fe y entrega siempre hay esperanza.

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