Sor Eudosia Santos García: Un Encuentro al Amanecer
- amor que sana
- Apr 14, 2025
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Sor Eudosia Santos García
Quiero compartir en este espacio la alegría de haber conocido a Jesús desde aquel momento que le encontré, me miró y supe entonces que me amaba, y me buscaba, desde entonces para mí todo cambió aquel día. Una nueva vida comencé a andar, pero no sola, sino que ya era Cristo quien me conducía hacia un proyecto desconocido para mí, pero que me apasionaba.
Contaba con 16 años, cuando una mañana a las siete de la mañana tuve la dicha de pasar por el convento de las Siervas de María de Santo Domingo, entonces vivía cerca de dicho convento, aunque no lo conocía, me dirigí hacia la puerta de entrada de la capilla la cual estaba abierta, y solo al pasar pude descubrir que allí había un lugar para mí. Cuando me encontré dentro de la capilla observé a las Hermanas que participaban en la celebración de la Santa Misa, y he aquí donde Jesús claramente me dio a comprender en el interior que me invitaba a seguirle dentro de aquel grupo de Religiosas que Él había elegido para sí. La paz y la alegría que en ese momento experimenté me daba esa seguridad, por lo que desde entonces le dije sí a la clara invitación de Cristo. La presencia real de Cristo en la Eucaristía, como a los discípulos de Emaús, me dio a intuir la gracia de vivir ese encuentro y escuchar aquella llamada que me impactó y me cuestionó.
Aquella mañana, al empezar el día, mi corazón se abría a una experiencia que jamás será igual a otra, ya que en ese momento había encontrado una opción para mi vida, que no dudé en escoger. Desde entonces la ruta de mi sentido de felicidad, las motivaciones y sobre todo, los interrogantes de ¿qué voy a hacer con mi vida? ¿Qué caminos tendré que andar? ¿Quién dará felicidad a mi vida, con quien la compartiré? Todos estos interrogantes, con la llamada vocacional a una vida consagrada como Sierva de María, les encontré la respuesta en Jesucristo que desde ese dichoso momento se convirtió para mí en la razón de vivir.

El encuentro con Jesús, fue para mí haber encontrado mi tesoro, el que no quería ya perder, por eso lo guarde en mi corazón hasta que dejándolo todo opté por Él.
Lo que ocurrió aquella mañana no fue algo sin historia, era Dios que me fue atrayendo poco a poco y de distintas maneras, de modo que este momento era solo la revelación de un proyecto y elección que Dios tenía conmigo el cual ha ido tejiendo a través de los acontecimientos que día a día forman mi historia. Historia llena de su gracia y sin mérito alguno de mi parte, solo la ofrenda de mi persona, la disposición de responder y colaborar con la vocación recibida.
La presencia de la Santísima Virgen ha acompañado y cuidado siempre los pasos de mi vida. Ella ha sido la primera testigo de la semilla vocacional que se había sembrado en mí. En ella he encontrado siempre una Madre que me refiere siempre a su Hijo, por lo que he encomendado a su cuidado mi vocación, que me acompañe en el camino de seguimiento y me guarde para su Hijo Jesús. Ella es la que mejor me puede enseñar a vivir del mejor modo posible la unión e intimidad con Cristo en todos los momentos de mi vida.
Descubrir que Dios me había elegido para que estuviera con Él, convirtiéndome en su Esposa, y su discípula, para desde Él y a su lado anunciar la llegada de su reino a mis hermanos, creo y estoy convencida de que es lo mejor que ha podido pasar. Todo lo estimo pérdida comparada con esta ganancia, de vivir con Cristo, compartiendo con Él toda mi vida.
Sor Eudosia Santos García
S. de M.




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