RETIRO VOCACIONAL | Bogotá, Colombia
- Amor Que Sana
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Con el corazón lleno de gratitud a Dios, del 26 al 29 de junio, la ciudad de Bogotá, Colombia, se convirtió en un espacio de encuentro, silencio y escucha: siete jóvenes provenientes de distintas regiones del país se atrevieron a detenerse, dejar atrás el ruido cotidiano y abrir el corazón a la voz de Dios en el Retiro Vocacional.
Durante estos días, cada participante recorrió un itinerario de oración, reflexión y encuentro que las llevó al centro de las grandes preguntas: ¿qué es la vocación cristiana?, ¿cómo se discierne la voluntad de Dios?, ¿cuál es el carisma y la misión de las Siervas de María Ministras de los Enfermos? A esto se sumaron espacios de autoconocimiento que invitaron a cada joven a mirar con honestidad su propia historia y a descubrir, poco a poco, el proyecto de vida que Dios ha soñado para ella.
Pero quizás lo más entrañable del retiro no estuvo solo en las charlas ni en los espacios formativos, sino en algo más sencillo y profundo: compartir la vida cotidiana con la comunidad. Convivir de cerca con las hermanas permitió a las jóvenes ser testigos del estilo de vida, la espiritualidad y la alegría con la que las Siervas de María viven su consagración al servicio de los enfermos y de todo aquel que más necesita del amor de Dios.
La oración, la celebración de la Eucaristía y el acompañamiento personal fueron sosteniendo, día tras día, la escucha interior de cada participante. Y hubo un momento particularmente revelador: la salida a la misión, donde el carisma de la Congregación dejó de ser una idea para convertirse en experiencia viva. Allí, en el servicio directo a los enfermos, las jóvenes descubrieron un lugar privilegiado para hacer presente, con las propias manos, la misericordia de Cristo.
Al cerrar el retiro, solo queda dar gracias al Señor por los frutos que ya germinan en el corazón de cada joven y en toda la comunidad que hizo posible este encuentro. Ponemos en manos de María, Salud de los Enfermos, el camino vocacional de estas siete jóvenes, para que, guiadas por el Espíritu Santo, sigan discerniendo con libertad y generosidad la voluntad de Dios sobre sus vidas.
Que el Señor continúe suscitando vocaciones que, a ejemplo de Santa María Soledad Torres Acosta, respondan con amor y entrega total al servicio de los enfermos y de la Iglesia.




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