Campamento Misión: Enciéndeme y déjame ser tu luz
- Yomaris Rodríguez

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Una de las actividades más esperadas del año por los jóvenes misioneros de las Siervas de María, del Viejo San Juan, es el Campamento Misión: Enciéndeme y déjame ser tu luz, que este 2026 entró en su cuarta edición del 11 al 14 de junio .

“El propósito del campamento es poder reunir a los jóvenes con la intención de que tengan un encuentro personal con Jesús, descubran su vocación y se pongan al servicio del prójimo a través de la misión”, explicó Sor Judelka Díaz, encargada del campamento junto a Sor Gladys Díaz.
Una treintena de jóvenes asistieron este año y la sede fue el pueblo de Aibonito. El jueves arrancó la jornada con la plática sobre la vocación y cómo Dios llama. Luego, se celebró la misa donde se envió a los jóvenes a la misión y se les entregó una pulsera bendecida, para que vieran el símbolo de la fe a través de una encomienda de Dios.

Ese primer día concluyó con una fogata, en la cual tuvieron una velada de alabanzas, interpretadas por Orlando Morales, quien, previo a cada canción, hizo introducciones oradas al Señor. Culminaron la fogata degustando marshmallows.
Al día siguiente, realizaron una caminata hacia el Cañón San Cristóbal, en Barranquitas.
“La finalidad fue que los jóvenes descubrieran a un Dios creador que es mi padre, que me regala la creación para que yo la cuide, la proteja, le glorifique y le sirva. De esa visita ellos sacaron una reflexión como grupo, dejando ver cómo Dios les habló a través de la creación y cómo veían a ese Dios cercano”, agregó Sor Judelka.
En la tarde del viernes, les brindaron una charla sobre la misión y se organizaron, compartiendo la alegría de ser enviados.
Entonces, llegó el sábado, el gran día de una doble misión. En la mañana visitaron las casitas de Golden Village, donde llevaron alegría, música, aliento y amor a los adultos mayores que viven solos. Allí no faltaron los abrazos y hasta las lágrimas. El intercambio de palabras fue mutuo en el visiteo, los jóvenes se expresaron y los residentes les brindaron sus sabios consejos.
En la tarde, tocó el turno de interactuar con los chiquitines, en el residencial Villa de la Rosa. Allí jugaron con ellos y varios de los jóvenes se vistieron de personajes populares, llevando así diversión y alegría junto al payaso Carlos Portín, del grupo Chalinda. ¡Todos volvieron a ser niños!
“Para mí fue una experiencia extraordinaria, con un ambiente totalmente diferente. Pero realmente enriquecedora, llena de mucha gracia y bendiciones. Feliz de compartirla junto a personas que son mis hermanos en Cristo; así que estoy muy agradecida con el Señor. La misión fue hermosa y muy diferente a lo que imaginaba, pero me llenó demasiado y realmente pude ver a Jesús”, manifestó Ciara Meléndez Oyola, de 18 años.
Ya en la noche, los jóvenes tuvieron su espacio para hablar con Dios, desde lo profundo de su corazón, durante la adoración al Santísimo, que fue dirigida por las reflexiones de la artista Jowi, quien, acompañada de su guitarra, interpretó las canciones.
El domingo, luego de la misa, realizaron sus espectáculos para el Talent show, donde hubo hasta dramatización sobre sus experiencias en la misión.
María Leticia Nieves López, de 16 años, ha participado en tres de los campamentos, y desde el primero asegura haber “sentido la presencia de Dios. Hice bastantes amigos, que siguen estando ahí. En este tercer año, varias personas de mi círculo personal fueron al campamento y me gustó que estuvieran ahí. La pasé increíble y quiero volver el año que viene”.
Cerraron la jornada de cuatro días, gozando de lo lindo lanzándose bombas de agua.
Si quieres unirte a este grupo de jóvenes misioneros y vivir diversas experiencias, además del campamento, comunícate con Sor Judelka (939-413-0635) o Maribel Rivera (787-344-2769).

















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