Por mis vecinos soy religiosa
- amor que sana
- Aug 27, 2024
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Me llamo Solange, soy de Camerún, tengo 31 años y soy Sierva de Mará Ministras de los Enfermos. Me considero una persona alegre, me gusta la alegría, vivir y contagiar vidas con esa alegría.
Nací en una familia católica, pero mis padres no practicaban seriamente la fe, por lo que en mi familia todos eran libres de ir a la iglesia que quisieran, ya que hay muchas sectas en Camerún. Como era la última de ocho hijos, siempre me dejaban en casa, así que la mayoría de las veces iba a la casa de mis vecinos, que eran católicos muy practicantes y animaban a sus hijos a ir siempre a la iglesia los domingos, así que siempre me invitaban a ir con ellos. Así fue como mi fe creció, a través de la fe de de mis vecinos.
Siempre admiré a algunos miembros del movimiento Focolare que estaban en mi pueblo. Ellos estaban a cargo de la iglesia, el hospital y la escuela. Cada vez que los veía en el hospital, su entrega a los enfermos, su entrega a Dios, mi corazón anhelaba dedicarme así también a Dios y desarrollé cierta pasión por los enfermos. Recuerdo que mi madre y yo estábamos conversando y ella comenzó a elogiarlos por todo lo que estaban haciendo por la gente, entonces le dije que a mí también me gustaría dedicarme así a Dios como religiosa al cuidado del enfermo cuando fuera mayor.
Desafortunadamente para mí, mi madre me dijo: »no me importa lo que quieras ser, lo único que quiero es tener mis nietos». Esta respuesta me angustió y nunca le hablé de mi deseo de ser religiosa ni con ella ni con nadie hasta que crecí. Cuando terminé la escuela secundaria, el deseo de ser religiosa volvió a surgir y esta vez fue tan fuerte que me sentí muy inquieta. En este momento mi familia quería que siguiera en la universidad. Yo, en el fondo de mi corazón no quería, pero no sabía cómo decírselo a mis padres.
En este punto dejé el pueblo y me fui a vivir con una hermana casada. Ella y su esposo ambos, católicos practicantes. Más tarde, mi hermana me animó a comenzar las clases del catecismo, lo cual hice y, en consecuencia, me bauticé y recibí mi primera Comunión el mismo día19 de abril de 2003, fui confirmada el día 25 de enero de 2008. Ella igualmente me animó a unirme a un grupo de que quería en la parroquia, así que me uní al grupo de jóvenes.
Cada año la arquidiócesis organiza campamentos juveniles en los que participamos como parroquia. Fue un encuentro de tres días con diversas actividades. El último día del campamento estuvo dedicado a la socialización, concursos y baile al final de las actividades. Durante el baile, me escapé del salón de baile y fui a la capilla porque realmente necesitaba un momento de tranquilidad con el Señor, mi corazón estaba inquieto porque el Señor me estaba llamando, pero no sabía cómo responderle por miedo e incertidumbre. Cuando fui a la capilla, una joven entró y se acercó a donde yo estaba sentada, me saludó y me preguntó «¿A qué congregación aspiras?» Le dije que en el fondo de mi corazón quiero servir a Dios como religiosa pero no tengo ningún contacto con ninguna congregación religiosa y tampoco hay en mi parroquia. Ella me miró y sonrió y luego me preguntó: «¿Qué te apasiona? ¿Qué ocupación quieres hacer?». Le dije que tengo planes de convertirme en enfermera debido a mi pasión por los enfermos. Luego dijo: «Entonces las Siervas de María serán la mejor congregación para ti «. Cuando escuché eso sentí mi cuerpo más ligero y una inmensa alegría en mi corazón. Le pregunté dónde están y cómo puedo llegar a ellas. Ella me dio todos los datos y números de teléfono de los directores vocacionales de ese momento. Esa chica para mí fue un ángel enviado por Dios para guiarme y ayudarme, un claro ejemplo de que ‘’cuando Dios te llama, Él muestra el camino.’’ Al final del campamento todos nos dirigimos a nuestras distintas parroquias y luego a nuestras casas. Aquí estoy en casa, luchando conmigo misma sobre cómo expresar mi deseo de ser religiosa a mi familia. Decidí guardármelo para mí y hacer todos los contactos necesarios con las Siervas de María. Fueron muy amables y me dijeron todo lo que necesitaba saber sobre ellas e incluso me dijeron que hacía un mes que había comenzado el Aspirantado y que si quería podía ingresar, ya que es un proceso de discernimiento, si a la larga me doy cuenta de que no es mi lugar ellas con gusto me ayudarían a orientarme hacia donde me sentiría más feliz. Con esta respuesta, todo el miedo en mí desapareció y sentí que no había necesidad de perder el tiempo.
Me armé de valor, fui con mi madre que estaba con mi hermana y les dije: “quiero ser religiosa y de hecho las hermanas me están esperando, además, aquí está la lista de los elementos que necesito antes de unirme a ellas”. Estaba loca por Cristo y no estaba dispuesta a aceptar un no por respuesta.
En resumen, mi familia vio lo serio que hablaba y se dio por vencida. Mi madre me dijo que tenía el corazón roto, pero si es lo que yo quería, todos me apoyarán. Hasta la fecha, si hay una persona fuera orando por mí, esa persona es mi madre. El 19 de octubre fue la fecha en que mi familia me llevó al convento de las Siervas de María, Widikum, donde estaba la casa del Aspirantado. Fuimos bien recibidos con cantos de bienvenida… fue un día alegre y mi familia regresó a casa muy contenta. El 19 octubre es una fecha memorable para mí, porque fue el día en que me abrieron las puertas del convento.

Mi camino vocacional con las Siervas de María
Como dije antes comencé el Aspirantado el 19 de octubre de 2013. Agradezco a Dios todos los días por la oportunidad que me dio de conocerlas y recibir una formación digna de una religiosa Sierva de María. La idea inicialmente era probar y ver ya que no tenía las conocía. Pero cuando llegué allí, el amor, y la alegría que fluían a mi alrededor, los testimonios de las hermanas profesas me cautivaron y dije, ‘’gracias Señor por guiarme a mi casa, quiero quedarme todo el tiempo que Tú quieras en esta congregación’’. Así que me volví muy seria en todos los aspectos de mi formación y en todo lo que se esperaba de mí especialmente en esa primera etapa de mi formación. Tomé en serio mi formación y me abrí al cambio de mentalidad y de motivación en lo que a la vida religiosa se refiere. Recibimos la formación sobre todo humana (conocimiento y aceptación de sí misma y las demás, dominio de sí, la alegría…), formación religiosa, un clima de amistad sintiéndome aceptada y en familia, lo que más me ayudó era la relación con mi directora, los encuentros con ella, estuve muy libre de contar y preguntarle cosas que no entendía, ¡Dios mío y la paciencia que ella tuvo con nosotras!
De la misma manera, recibimos la formación cristiana y apostólica, que tenía como fin inculcar en nosotras el amor al carisma y a la iglesia y ayudarnos vivir nuestro compromiso del bautismo. Tuvimos la oportunidad de visitar a los enfermos en sus casas.
Al final de esta etapa, tuvimos que mostrar nuestro deseo de seguir adelante y eso lo hice con mucho gusto porque ya tenía el amor a Jesus y a los enfermos ardiendo en mi corazón y con muchas ganas de seguir adelante buscando saber cuál era los planes de Dios para mí en esta congregación. Me admitieron al Postulantado después de ver que había adquirido una cierta madurez cristiana y humana. Disfruté a tope de esta etapa de mi formación.

Mi Postulantado:
Inicié mi Postulantado el 30 de junio de 2014 en la casa del Noviciado de Bamenda donde inmediatamente comencé mi formación como postulante. En esta etapa, las cosas eran más serias, nos iniciaron en la vida de intimidad con Cristo, el amor a la Virgen y el conocimiento del instituto: carisma, vida y obras del Instituto, las prácticas de piedad, del silencio y de la vida comunitaria (la servicialidad y el trabajo doméstico). En fin, profundizando la formación recibimos en el Aspirantado. Mi Postulantado duró por un año. Generalmente dura de seis meses a un año.
Al terminar el Postulantado escribimos nuestra carta pidiendo ser admitidas al Noviciado. Estaba convencida y dispuesta a asumir la responsabilidad que conlleva la nueva etapa para seguir en esta vía de entrega al señor. Así que mi petición fue aceptada, pasando al noviciado.
Noviciado:
Finalmente llego el período de la verdadera iniciación religiosa como Sierva de María (el Noviciado). Desde punto de vista canónico, la Novicia empieza a formar parte de la familia religiosa, culminandos el proceso con su profesión perpetua. Tomé el Santo habito el Dia 17 de julio de 2015. El Noviciado dura dos años, salvo que las superioras mayores vean que la Novicia no está preparada y prolonguen su tiempo de Noviciado. Hice dos años de Noviciado, el primer año está considerado como canónico, dedicado a la formación intensa de la vida interior, por lo que se evitan todas las salidas innecesarias y así prevenir cualquier forma de distracción. En el segundo año se tiene algún contacto con la actividad apostólica. Durante los dos años recibí una formación integral en todos los aspectos. Fui orientada en la oración, tuvimos clases de diferentes temas, los encuentros personales con mi Maestra y mi director espiritual me ayudaron mucho.
Al final del segundo año, tenía que tomar una decisión mediante una carta pidiendo que me admitiera a hacer los Votos temporales a Dios, una entrega incondicional a Cristo. Así que, con toda libertad, y consciente de haber profundizado mi formación y la misión de Sierva de María, escribí la carta y fui admitida a la profesión de votos temporales de Castidad, Pobreza y Obediencia a Dios el día 28 de Julio 2017 en Bamenda. Otra fecha memorable para mí el día en que pronuncié mis votos temporales al Señor. Un día inolvidable, de alegría y de emociones.
Juniorado:
El juniorado, es una etapa de formación que abarca desde el final de Noviciado hasta los votos perpetuos. Los primeros dos años se llama Juniorado intensivo donde nos dedicamos a una intensa formación humana, cristiana y religiosa. Así que después de la profesión fui trasladada al Widikum donde estuvo el juniorado intensivo, pero fue trasladado a la Comunidad de Batseng’la debido a la crisis política que afecta a la parte anglófona. Con gozo formé parte de esta comunidad e hice lo que de mi dependía en cuanto a mi formación, colaborando y siendo responsable en los trabajos y ocupaciones que me señaló la obediencia. Al terminar el Juniorado intensivo, las superioras mayores decidieron trasladarme fuera de mi país. Fue una noticia dura, el hecho de estar lejos de mi familia, de las Hermanas que ya conocía, de mis amistades… me hizo caer en la cuenta el precio que tengo pagar para seguir a Jesús. Acudí a Señor en la oración pidiendo las gracias necesarias para aceptarlo y Él a su vez me dio estas gracias. Sé que El me ha acompañado y me sigue acompañando. Aquí estoy feliz y lista para seguir haciendo la voluntad de Dios y para ir donde la obediencia me mande.
Mi primer destino fue la comunidad de Milán – Italia en 2019 y estuve allí por un año, luego me mandaron a España para ayudar en algunas comunidades ya que las hermanas tuvieron que asistir a un Capítulo provincial. Me quedé por unos meses y luego no pude regresar debido al brote del dichoso Covid 19. Como dice San Pablo en la carta a los romanos, ‘’y sabemos que en todas las cosas Dios obra para el bien de los que lo aman, que han sido llamados según su propósito’’. Esta frase me ha acompañado a lo largo de mi vida, ayudándome a ver la mano de Dios en cada acontecimiento de mi vida. De todos modos, me quedé en España específicamente en la comunidad de Zaragoza donde todavía estoy, dando lo mejor de mí para el bien de la congregación y de la Iglesia, también aprovechando para estudiar la lengua castellana, cual es el idioma que une a todas las Siervas de María. Después de renovar mis votos cada año por seis años tuve que escribir como siempre otra carta pidiendo ser admitida a la Tercera Probación
Tercera Probación/Profesión Perpetua
La Tercera Probación es una etapa final de nuestra formación como Sierva de María y pone fin a la experiencia formativa como Juniora. Dura por seis meses, empezó el 5 de marzo – 5 del septiembre. Fue un tiempo de gracia de crecimiento en todas dimensiones y de aprecio del don precioso de mi vocación como Sierva de María. En estos meses profundicé y sigo profundizando (ya que la formación no acaba) en el amor de Dios conmigo y en lo que me pide de mí, una entrega total en mi diario vivir. Fue un tiempo en el que volví a enamorarme más de la persona Jesús intentando interiorizar su vida que me llevó a pronunciar mi Sí definitivo, alegre, libre y total con una esperanza que Él me ayudará a vivirlo y a ser lo que ÉL quiere de mí.
Finalmente llegó el día de la Profesión Perpetua, el día en que sellé mi Sí definitivo a Señor, el día 9 de diciembre de 2023. Como el rey David delante del Señor, en 2 Samuel 7;18, no podía dejar de preguntarle a Dios »¿Quién soy yo, oh Señor Dios, y qué es mi casa para que me hayas traído hacia aquí?’’ Confirme como la Virgen: ‘’El Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su nombre es Santo’’. Fue un día de profunda alegría, un día inolvidable. Rezo todos los días que mi agradecimiento a Dios, a mi congregación y a mi comunidad sea una generosa donación mí a Él, y que este Sí sea un Sí hasta el final.
Ahora consciente de que el Señor me ha llamado, lo que hago es agarrarme mucho a Él y confiarme plenamente en Él. A veces dudo de mí misma, pero nunca de Dios. Él estar a mi lado para ayudarme, para que yo sea feliz y para acompañarme donde quiera que vaya.

Diría que:
Vale la vida ser Sierva de María porque a través de nuestra vocación, estamos llamadas a ser Hermanas en Cristo, nuestro primer hermano.
Vale la vida ser Sierva de María porque a través de nuestros enfermos, Jesús nos pide que seamos sus colaboradoras en la salvación de las almas, siendo sus manos y sus pies.
Vale la vida ser Sierva de María porque nuestro carisma se fundamenta en las palabras de Jesús »estuve enfermo y me visitaste “ (Mt 25;36
Para terminar, digo como nuestra fundadora Santa María Soledad que ‘’ Solo por ser Esposa de Jesus y disfrutar de su compañía, puede elegirse ser Sierva de María Ministra de los Enfermo




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