Novena a Nuestra Señora de la Asunción — Tercer Día
En el tercer día de esta novena por el Año Jubilar, la Congregación de las Siervas de María recuerda el momento en que su carisma fue reconocido por la Iglesia universal.
Crónica (Madrid, 1876): Tras años de abnegación y expansión silenciosa, la Iglesia reconoció la autenticidad del carisma de la Congregación. En 1876 se recibió la aprobación diocesana y, posteriormente, el Papa León XIII concedió el Decreto de Alabanza y la aprobación definitiva de las Constituciones. El carisma de velar al enfermo dejó de pertenecer solo a un grupo de mujeres en Madrid, para convertirse en un don oficializado para toda la Iglesia universal.
Comentario: María es el corazón que une a la Iglesia naciente en el Cenáculo; ella ora con los apóstoles y acompaña el nacimiento institucional de la comunidad eclesial. De la misma forma, la Virgen guio a la Madre Soledad a caminar siempre en comunión y obediencia filial a la Iglesia. La aprobación pontificia fue el sello del Espíritu Santo. En este Año Jubilar, agradecemos ser parte viva de la Iglesia Católica y pedimos la gracia de una fidelidad inquebrantable a nuestro Apostolado.
Oración final: "¡Oh Virgen Asunta al cielo, Salud de los Enfermos y Reina de las Siervas de María! Te pedimos por la santidad de cada hermana, por las vocaciones y por el descanso eterno de los enfermos que hemos asistido. Llévanos contigo a la gloria del cielo. Amén."




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