Carta 11: Madre Soledad a Madre Gracia Vinuesa sobre la muerte de su padre
- amor que sana
- Sep 13, 2025
- 3 min read
Updated: Jun 7
A Madre Gracia Vinuesa,
Madre Soledad acompaña el dolor de Madre Gracia Vinuesa, quien en esos días acaba de perder a su padre. La exhorta a “pedir por él con tranquilidad y fervor… porque, tanto en esto como en todo, debemos estar dispuestas y preparadas para lo que el Señor disponga de nosotras”. Refuerza Madre Soledad su cercanía con la evocación de las Hermanas, “que aquí ya lo saben, lo encomiendan a Dios y le mandan el pésame”.
A Jesús por María Siervas de María. Chamberí
—
Madre Gracia Vinuesa,
Superiora de Valencia
8 de marzo de 1880
Mi apreciable hija Sor Gracia:
Salud en nuestro Señor Jesucristo. Tengo presente la de usted y veo que al fin recibió la noticia del fallecimiento de su señor padre (que en paz descanse). Yo, francamente, no pensé que duraría tanto, pues hará ya un mes que supe que le dieron la Santa Extremaunción y el señor don Mariano le leyó la recomendación del alma, según carta del mismo señor Mariano. Me añadió que, además de la gravedad del ataque, del que todos creían que no saldría, al día siguiente se encontró tan recuperado como si nada hubiera tenido. Y como no volví a saber nada, no creí conveniente nombrárselo a usted ni dar la noticia, aunque sí esperaba que en cualquier momento viniera su fallecimiento. Conque, hija mía, en el Señor, tanto en esto como en todo, debemos estar dispuestas y preparadas para lo que el Señor disponga de nosotras.
Ya sabe usted, hija mía, que con sentirlo y llorar no se alivian las penas de los difuntos, sino con sufragios y oraciones. Aunque sentirlo es natural —pues a un padre, que después de Dios nos dio el ser, se le debe—, sin embargo, a las personas que tuvimos la dicha de encomendarnos y consagrarnos al servicio de Dios nuestro Señor, nos pide nuestro celestial Esposo otra santa conformidad con sus divinas disposiciones. Conque ánimo, y a pedir por él con tranquilidad y fervor. Aquí ya lo saben las Hermanas, lo encomendamos a Dios y le mandan el pésame.
Con respecto a la salida de estas Hermanas, ya le avisaré un día de estos. Entretanto, procure usted tener preparada a la postulante y a la que le debe acompañar, que me parece bien que sea una profesa. De las que van puede usted disponer para la asistencia inmediata, y me parece que darán gusto. Son una profesa y una novicia; yo quisiera que fueran las dos profesas, pero ahora no puede ser, pues debo relevar a las que ya debían profesar y están en varios puntos. Tengo que repartir a las cinco que profesaron el mes pasado, y aquí no quedan más que las de siempre y las novicias, que, con las postulantes, nos vamos pasando. Por otra parte, nos piden Hermanas para varias fundaciones.

Pidamos de veras a San José que en este mes suyo, en que sus devotos tanto se esmeran en obsequiarle, nos alcance del Bendito Niño que tiene en sus brazos que florezca nuestra Congregación, así como floreció su vara, y que todo sea para la mayor honra y gloria del Señor. Incluso llevar adelante la obra de la casa de la que tenemos ya los planos en nuestro poder, pero no sabemos cómo ni cuándo se dará principio, pues solamente el terreno que el Ayuntamiento nos obliga a comprar costará cerca de cuarenta mil reales.
En fin, Dios nuestro Señor, si es su santísima voluntad, lo arreglará todo como convenga mejor. Entretanto, que nosotras no nos descuidemos en pedírselo y trabajar de nuestra parte para buscar los medios materiales después de los espirituales.
Nada más se me ocurre que expresar afectuosos recuerdos a todas las Hermanas, extensivos a todos los consabidos, y al Padre Juan y su familia. Le incluyo unas tarjetas para que cumpla de nuestra parte con algunos Pepes el día de San José, y para usted lo que quiera del Padre y de ésta que la aprecia y la acompaña en su justo sentimiento,
Su afectísima Madre,
Soledad Torres




Comments