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Novena a Nuestra Señora de la Salud Día 2

  • Writer: amor que sana
    amor que sana
  • Jun 12, 2024
  • 2 min read

Updated: May 19

DÍA 2º – MARÍA, MUJER OYENTE

A todos los aquí reunidos para caminar con María, el Señor nos conceda paz y gracia. Amén


Canto: “Madre de todos los hombres”


La figura de la Virgen como mujer que oye, que escucha, tiene hoy algo que decirnos y proponernos: “haced lo que Él os diga”. Ella siempre estuvo abierta al querer de Dios sobre su vida, por eso permanecía atenta a su voz y a sus posibles manifestaciones. Su actitud serena y silenciosa la predispuso para los planes que Dios tenía sobre Ella:


  • Ante el anuncio del Ángel, respondió: “Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según su Palabra”. “Madre de todos los hombres”

  • Cuando Jesús se pierde en el templo de Jerusalén, apenas le hace un reproche de cariño: “Hijo, ¿por qué lo has hecho así con nosotros? “Madre de todos los hombres”

  • En las bodas de Caná, confía totalmente en el poder de Jesús y dice a los sirvientes: “haced lo que Él os diga”. “Madre de todos los hombres”


Así podemos recorrer la vida de María, aprendiendo de su actitud, pronta, disponible y acogedora de la Voluntad de Dios.


Acudamos a su intercesión de Madre, presentándole nuestras súplicas, seguros de que las hará llegar al Padre por medio de Su Hijo:


  • Oremos para que toda la Iglesia, abierta a la Palabra de Dios, sepa descubrir los signos de los tiempos y atender las necesidades de los hombres.

     ¡Salus Infirmorum, ora pro nobis!

  • Oremos para que nuestras comunidades cristianas, vivan abiertas al querer de Dios, en servicio alegre y desinteresado por el hermano enfermo. 

    ¡Salus Infirmorum, ora pro nobis!

  • Oremos para que cada uno de los aquí presentes sepamos estar atentos a quienes reclaman nuestra atención, nuestras razones de ser y creer. 

    ¡Salus Infirmorum, ora pro nobis!


Oración completa del Papa a la Virgen del Divino Amor


Oh, María,

Tú resplandeces siempre en nuestro camino

como signo de salvación y esperanza.

Nosotros nos encomendamos a ti, salud de los enfermos,

que ante la Cruz fuiste asociada al dolor de Jesús

manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación de todos los pueblos,

sabes lo que necesitamos

y estamos seguros de que proveerás para que,

como en Caná de Galilea,

pueda regresar la alegría y la fiesta

después de este momento de prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor,

a conformarnos a la voluntad del Padre

y a hacer lo que nos dirá Jesús,

que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos.

y ha tomado sobre sí nuestros dolores para llevarnos,

a través de la Cruz,al gozo de la Resurrección.

Bajo tu protección nos acogemos,

Santa Madre de Dios;no deseches las súplicas

que te dirigimos en nuestras necesidades;

antes bien, líbranos siempre de todo peligro,

Oh, Virgen gloriosa y bendita.

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