Máximas de las Beatas Mártires: Madre Aurelia
- amor que sana
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La Madre Aurelia Arambari Fuente vivió con una profunda confianza en la Providencia de Dios, reflejada en cada palabra y en cada gesto de su servicio. Sus máximas nos descubren el corazón de una mujer que supo unir la ternura de una madre, la humildad de una religiosa y la fortaleza de quien se abandona por completo a la voluntad del Señor. En ellas encontramos enseñanzas que siguen iluminando el camino de quienes desean servir a Dios y a los demás con amor.
“En Dios vivimos”.
“De Dios somos, no permitirá que nos pase nada malo”.
“Será lo que Dios quiera”.
“Esta hermana tiene una gran debilidad, es preciso que se alimente bien”.
“Hija mía, ¿por qué llora?”.
“Pero, hija mía, es mi obligación, además, ¿no soy tu Madre?”.
“Dime, hija mía, si estuvieras con tu madre, ¿crees que no haría lo que pudiera para ponerte buena?”.
“Pues no faltaba más, hija mía, que después de dejar la casa de nuestros padres, nos encontráramos aquí, echando de menos las cosas que ellos nos harían con tanto gusto”.
“Mira, hija mía, tienes que comer; date cuenta de que nuestras vidas ya no nos pertenecen. Al consagrarnos a Dios, nos hemos entregado de todo a Él; por tanto, tenemos que cuidarnos para así poder estar bien y trabajar para la Gloria de Dios. Haga ese poquito de esfuerzo, que bien se lo merece nuestro Señor, ¿no le parece?”.
“Mire, hija mía, cuando estamos enfermas, todo se nos debe hacer poco, para recobrar las fuerzas y poder trabajar en la casa del Señor. Cuando estemos bien, cuidemos de mortificarnos, que entonces es el tiempo propicio”.
“No tengo miedo, me encomiendo al Señor y a la Santísima Virgen y me acuesto muy tranquila”.
“Vengan, hijas mías, vengan que en mí han de aprender cómo tratar a los enfermos”.
“Les doy las gracias por el nombramiento, pues no valgo para nada y cada día menos, pero con la ayuda del Señor, haré lo que pueda”.
“Estamos en las manos de Dios…, Él sabe que nos tiene aquí”.
“Puesta en presencia del Señor, tengo que manifestar que es muy buena religiosa (Sor Florencia Janer), muy ejemplar en todos los conceptos, muy humilde, sacrificada y de mucha caridad”.
Reflexión
Las palabras de la Madre Aurelia nos recuerdan que la santidad también se manifiesta en los pequeños actos de cada día: cuidar al enfermo, consolar al que sufre, aceptar con paz la voluntad de Dios y vivir con humildad el servicio que se nos ha confiado. Su ejemplo nos invita a confiar plenamente en el Señor, incluso en medio de las dificultades, sabiendo que nuestras vidas le pertenecen y que, cuando todo se pone en sus manos, Él nunca deja de sostenernos. Que estas máximas nos inspiren a vivir con un corazón generoso, lleno de caridad y de esperanza, haciendo de cada acto de amor una respuesta fiel al llamado de Dios.
