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La Confianza en Dios según la Beata María Catalina Irigoyen

  • Writer: amor que sana
    amor que sana
  • Jul 22, 2025
  • 3 min read

Updated: May 18

En esta primera entrega de la serie dedicada a la Beata María Catalina Irigoyen, queremos contemplar su profunda confianza en Dios, una virtud que la sostuvo en su vida de entrega, servicio y lucha interior.


Las siguientes frases no son solo pensamientos sueltos, sino reflejos de una vida vivida en abandono confiado al Señor, aun en medio de la turbación, la enfermedad y la misión.

“El enemigo trabaja mucho, me tienta y quiere que me impaciente, pero con la gracia de Dios no lo va a conseguir. Esta es la voluntad de Dios y me basta.”

“Este tiñoso no me deja en paz y continuamente me turba; pero yo no le hago caso y confío en la misericordia de Dios.”


Estas frases muestran cómo Sor María Catalina vivía con conciencia espiritual.


Reconocía las tentaciones, las inquietudes interiores y los ataques del enemigo, pero no se dejaba vencer. Su fuerza estaba en una certeza inquebrantable: la gracia de Dios es suficiente. Esa confianza desarma al mal y pacifica el alma.


“Gloria a Dios. Todo sea por Dios. Sólo confiemos en Dios.”

“Tengan fe y no ofendan a Dios.”


Una llamada clara a la fe confiada. María Catalina no se detenía en las circunstancias, sino que elevaba todo a Dios: el gozo, la cruz, la misión. Confiar en Dios no era una opción, era su única respuesta. Y en esa confianza, ella nos anima también a vivir sin ofender al Señor con desconfianza o miedo.


“¡Dejar a Dios por las criaturas, nunca…!”


Una frase firme, sin titubeos. Su amor por Dios estaba en primer lugar. María Catalina entendía que el verdadero amor a los demás nace del amor a Dios. Nada ni nadie debía ocupar su lugar.



“¡Oh, la estaba esperando…! Léame, léame y me diga las jaculatorias que ya sabe.”

“Léame, a ver qué cosa me dice Dios por medio de este libro.”


En estas palabras encontramos una sed de Dios viva y constante. Incluso en su enfermedad, quería ser alimentada por la oración y la Palabra. Confiaba en que Dios le hablaba a través de los libros santos y de las oraciones sencillas. Una invitación para nosotros: abrir cada día el corazón a lo que Dios nos quiera decir.


“De la enfermería al cielo.”


Una frase breve, pero llena de sentido. Para ella, el cielo se ganaba en el servicio diario, acompañando el dolor de los enfermos. Su confianza era tan firme que veía su entrega como un camino directo a la eternidad.


“Peregrinaré prófuga en tierra hasta lograr mi dicha.”


Un alma que camina por este mundo sin apego, sabiendo que su verdadera patria está en el cielo. Esta frase nos recuerda que estamos de paso y que nuestra confianza debe estar puesta en la promesa de Dios.


“No he sentido el dolor, me encomendé al Señor y a la intercesión de nuestra Madre Fundadora.”


Una expresión hermosa de cómo la oración transforma el sufrimiento. María Catalina sabía dónde acudir. Su confianza no solo estaba en Dios, sino también en la protección maternal de la Fundadora, Santa María Soledad, a quien sentía cercana.


Para meditar…

La confianza de la Beata María Catalina no fue ingenua ni fácil. Fue una decisión sostenida por la gracia, alimentada por la oración y reafirmada en cada paso de su servicio.


Hoy más que nunca, en medio de incertidumbres y desafíos, sus palabras nos invitan a confiar, a no impacientarnos y a abrazar la voluntad de Dios con paz.

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