Hoy nos encontramos celebrando este Año Jubilar de gracia, recogiendo el fruto de miles de hermanas que nos precedieron y que ya gozan de la presencia del Padre. Miramos el pasado con profunda gratitud, vivimos el presente con pasión evangélica y vislumbramos el futuro llenas de esperanza, confiando la perseverancia de nuestro carisma a las manos de la Santísima Virgen.