La alegría de servir a Dios no depende de la ausencia de trabajo ni de dificultades, sino de saberse llamado y sostenido por Él. En las palabras de la Venerable Madre Soledad Sanjurjo Santos encontramos una felicidad sencilla y profunda, que nace de la entrega, del servicio generoso y de la esperanza de ver al Señor.