La situación de la Comunidad de Santiago de Cuba ha adquirido ya visos de rebeldía, pues el silencio de las Hermanas hacia la Madre se manifiesta en oposición frente al Prelado de Santiago, en quien la Madre Soledad ha depositado su confianza delegando su autoridad para actuar en aquello que favorezca el buen orden y régimen de dicha Comunidad.