Continúa la campaña en las Comunidades de la que se trataba en la carta anterior. Sufre la Madre Soledad porque todo ello pueda afectar al Padre Ángel Barra, a quien aprecia y venera. Resiste por su parte incansable y pide a “Dios paciencia para luchar con tantos contrarios”, depositando sus confidencias entre bromas y desahogos en Madre Gracia Vinuesa.