El 25 de octubre de 1970, el Papa Pablo VI proclamó santa a la Madre Fundadora, María Soledad Torres Acosta. La Iglesia universal reconoció solemnemente que el camino de la humilde asistencia domiciliaria nocturna es una senda de santidad altísima. Toda la Congregación vibró de gozo al ver reflejada la gloria de Dios en la sencillez de su Madre.