El amor de la Venerable Madre Soledad Sanjurjo Santos por su Santa Fundadora y por la Congregación se expresa en gratitud, en alegría compartida y en un deseo constante de servir. En estas máximas, celebra con fe los acontecimientos que marcaron la vida del Instituto, desde la Beatificación de la Madre Fundadora hasta las nuevas fundaciones, y los recibe siempre como beneficios del Señor.