La alabanza brota de un corazón agradecido que reconoce la mano de Dios en cada bendición recibida. En las palabras de la Venerable Madre Soledad Sanjurjo Santos encontramos una gratitud sencilla y constante, que bendice al Señor por sus beneficios, por la generosidad que nos permite ayudar a los necesitados y por los ejemplos de amor que Él pone en nuestro camino.