Abandonarse en Dios no significa dejar de actuar, sino aprender a caminar confiando en que Él sostiene, acompaña y dispone cada cosa a su tiempo. En las palabras de la Venerable Madre Soledad Sanjurjo Santos encontramos una confianza profunda en la Divina Providencia, incluso ante las responsabilidades, los temores y las dificultades.